Bienes Muebles

La mayoría de piezas —pinturas, esculturas, documentos, tejidos y orfebrería— han sido intervenidas en el Centro de Conservación de Bienes Muebles que la Fundación tiene en la localidad de Bétera (Valencia), en el que han trabajado más de 500 expertos en recuperación de patrimonio.

Las tareas de recuperación de cada obra ocupan un mínimo de seis meses y en ellas interviene un equipo técnico formado por especialistas restauradores en pintura, escultura, dorados, orfebrería, papel y carpintería, que aplican los métodos más avanzados según el estado de la pieza.

Las restauraciones han permitido además importantes hallazgos históricos sobre el origen y autoría de las piezas, lo cual les confiere un valor añadido en muchos casos inédito. Una tarea que cuenta con una amplia participación de profesionales, entre los que se encuentran historiadores, estudiosos de arte y otros técnicos, que consiguen desvelar las motivaciones que dieron lugar a cada una de las manifestaciones artísticas.

Bienes muebles

Durante el proceso de limpieza del hasta entonces anónimo cuadro del primer obispo de Orihuela, Gregorio Gallo, se descubrió la firma de Alonso Sánchez Coello, pintor de cámara favorito de Felipe II, y considerado el mejor retratista del Renacimiento español. En el taller también se descubrió al creador de la tabla Faz de Cristo. Los restauradores hallaron en esta obra el sello del pintor Luis de Morales, conocido con el sobrenombre de El Divino.

El Sueño de San Martín fue descubierto por La Luz de las Imágenes adosado a otro lienzo. Esta obra es el cuadro central del Retablo de San Martín, de Juan de Ribalta, que hoy puede ser contemplado de nuevo.

Durante las labores de limpieza de la Santa Cena, lienzo de Vicente López, obra monumental del arte valenciano, se descubrió una inscripción que señala: «Vicente López pintor de cámara de su majestad lo pintó en Valencia 1806». Se trataba de una pieza poco conocida, que había permanecido durante siglos en un convento de clausura, pero de una calidad excelente que finalmente ha recobrado su belleza originaria.

En otros casos, las intervenciones en las obras han supuesto conferirles una antigüedad mayor a la que durante siglos se le había otorgado. Ejemplo significativo es el de la escultura Virgen del Rosario, perteneciente a un templo de la provincia de Alicante. La radiografía y el levantamiento de repintes posteriores al original remontan su creación al siglo XV, 200 años antes de lo que se creía.

La intervención en el Retablo de la Piedad, que presidía una de las capillas de la colegiata de Santa María de Xàtiva, dejó al descubierto la imagen primigenia de la obra, cuyo origen (primer cuarto del siglo XVI) es más antiguo a la datación establecida. Los técnicos eliminaron los repintes que la cubrían, y que evidenciaban otra concepción de la pieza, de mayor calidad.

Algunos de estos procesos han culminado con resultados sorprendentes, como sucedió en la obra Misa de san Gregorio con Juicio Final, originaria de Benirrama (Alicante). Los restauradores descubrieron debajo de unos repintes posteriores a su época una escena del infierno con figuras humanas desnudas, de carácter grotesco, que representan los pecados capitales. El hallazgo convierte esta obra en una de las piezas de mayor interés del arte valenciano de la Edad Media.

Otra de las restauraciones permitió recomponer un artesonado gótico, del siglo XIV, que había permanecido oculto por un falso techo en la iglesia parroquial de la Pobla de Benifassà (Castellón). Una vez descubierto, los técnicos trabajaron en la recuperación de cada una de las doce piezas en las que se había fragmentado esta obra, cuya extensión supera los nueve metros cuadrados, bajo una misma premisa: recobrar, tal y como fue creado, uno de los pocos artesonados medievales que se conservan en la Comunidad Valenciana.

Durante las labores de recopilación y recuperación de piezas pertenecientes al exconvento de Sant Doménec de Xàtiva, se localizaron cuatro claves de piedra y dos de escayola, que han sido restauradas. En una de ellas, que representa a la Virgen con el Niño, se ha recuperado la propia talla, oculta bajo varias capas de repintes y su policromía original. Una vez restaurada, destaca también su composición figurativa con una imagen policromada de la Virgen entronizada con el Niño, cuya datación puede oscilar en torno al 1300.

Diferentes documentos y libros, como memoria escrita del pasado, en su mayoría pertenecientes a archivos parroquiales de diferentes poblaciones de la comarca de la Plana, quedan hoy preservados para el futuro gracias a la labor restauradora.

El más antiguo, y procedente de la iglesia de El Salvador de Burriana, es El Procés del Reverent Clero i Capellans de la Vila de Burriana contra los Honorables Antoni Toro i Discret en Martí de Viciana, fechado en el año 1547.

La obra Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad muestra la luz primigenia que plasmó su autor, el pintor valenciano Luis Planes. El proceso restaurador ha eliminado las marcas del paso del tiempo y este lienzo muestra hoy su belleza original.

También han sido restaurados los restos arqueológicos hallados durante las labores de restauración de la iglesia de Vila-real: una lauda de una estela funeraria perteneciente a la antigua planta gótica del citado templo. Ornamentada por ambas caras, muestra sendas cruces de San Andrés grabadas en la piedra, y ha sido datada cronológicamente entre los siglos XIV y XV.

Entre las pinturas que han sido restauradas destacan además varias obras de Paolo de San Leocadio (1447-1520), como el Retablo del Salvador, una obra de calidad extraordinaria pero que estaba maltratada por el paso del tiempo; o la Crucifixión de san Pedro, que han recobrado su esplendor primigenio, todas ellas procedentes de la provincia de Castellón. Algunas de estas obras están consideradas el mejor referente pictórico renacentista que se conserva en la Comunidad.

Perteneciente al patrimonio de la iglesia de San Juan de la Cruz de Valencia, se han atribuido once lienzos, hasta el momento anónimos, gracias a la labor restauradora: siete a José Camarón Bonanat, y otros cuatro a Antonio Villanueva, dos grandes maestros del siglo xviii. La recuperación y la identificación de estas obras permite disfrutar del que ya es uno de los conjuntos pictóricos más importantes de la Valencia del setecientos.

Para la exposición «Camins d’Art» y procedente de la catedral, se ha recuperado la tabla San Cristóbal, de autoría anónima, datada entre los siglos XVI y XVII, de enormes dimensiones (casi siete de metros de alto por dos de ancho). La iconografía de la obra muestra la imagen del santo, persona de gran porte, gigante de estatura, con cabellera rubia y ojos azules. Su restauración ha permitido la contemplación de la imagen en su concepción originaria, ya que se encontraba muy oscurecida, provocada sobre todo por la grasa del humo de las velas.

También ha sido restaurado un lienzo bocaporte, de tres metros de altura por dos de ancho, que se encontró oculto, durante las tareas de restauración del templo, tras una pared en la parte superior de la hornacina del altar de la capilla de la Virgen de los Desamparados de Alcoy. Se trata de una representación de la Virgen de los Desamparados, que podría haber sido realizada en el siglo XIX. Este tipo de lienzos, llamados «bocaporte» se utilizaba en fechas destacadas, en algunas celebraciones litúrgicas en las que se ocultaba o se dejaba a la vista la escultura situada en la hornacina del altar.

Procedente de la iglesia de la Virgen de las Nieves de la Pobla d’Alcolea, se ha recuperado el Retablo de santa Águeda, del primer tercio del siglo XVI. Se encontraba encastrado en uno de los muros del templo por lo que sufría las consecuencias de la humedad directa de este y también mutilaciones y pérdidas de partes del conjunto para readaptarlo a ese espacio. Su restauración ha sacado a la luz toda la pintura del ático, que estaba totalmente oculta bajo un terrible repinte y que, gracias a la intervención realizada, ha recuperado la imagen de Cristo resucitado rodeado de los soldados que vigilaban su sepulcro.

La intervención de la tabla Christus Patiens, datada en el siglo XV y procedente del Real Colegio y Seminario de Corpus Christi, Museo del Patriarca, de Valencia, ha supuesto la recuperación de una pieza de incalculable valor artístico. La pintura original, de una extraordinaria belleza, se encontraba oculta bajo una policromía de menor calidad, con numerosos repintes e incluso cambios de iconografía que dificultaban su correcta lectura.

Y entre los textiles, una de las últimas piezas restauradas es el excepcional Tapiz de la Última Cena de la catedral de Tortosa (s. XV), por su singularidad y sus grandes dimensiones (215 × 735 cm), atribuido al maestro Joan Falsison. Muestra tres escenas de la vida de Jesús: Oración en el huerto, la Última Cena y la entrada en Jerusalén. Con el paso del tiempo las fibras habían envejecido y habían oxidado los materiales constitutivos por lo que presentaba un oscurecimiento general. En la escena central se encontraban las dos mayores pérdidas, que se han subsanado mediante la colocación de tejidos tintados y reintegración con hilos a dos tintas simulando una reintegración pictórica con la técnica del rigattino.