Restauración arquitectónica
Este monumento se encontraba cerrado a la actividad pública y, por tanto, muy deteriorado. En la fachada eran bien visibles los efectos de la humedad, y estaba afectada por líquenes y suciedad debido a la contaminación ambiental, lo que alteraba las tonalidades y hacía que el conjunto mostrara un color grisáceo, que no se correspondía con la coloración natural de la piedra caliza. La sillería se ha limpiado y se han eliminado las sales propias de las humedades, elementos vegetales, etc. La cubierta ha sido restaurada íntegramente y retejada con cerámicas del mismo tipo que las existentes. Además, se ha derribado del edificio colindante debido a su excesiva altura y al mal estado de conservación; actuación que ha permitido consolidar los muros medianeros del templo y construir el edificio anexo a menor altura. La intervención en la fachada principal se ha completado con la creación de perfiles metálicos que forman espacios rectangulares a ambos lados del monumento. El antiguo solar recayente al lateral izquierdo ha sido urbanizado con adoquines de hormigón envejecido de forma rectangular colocados al modo romano.
En el interior de la nave se ha consolidado la bóveda y se ha creado una cámara sanitaria que controle los problemas de humedad. Las grietas, en los cuatro arcos del crucero y en los laterales norte y sur, han sido cosidas y selladas.
Restauración artística
Tras la intervención en la bóveda se han restaurado las pinturas al fresco de esta, La Anunciación y La Presentación de la Virgen en el Templo, y de las pechinas de la cúpula, donde están representadas las heroínas bíblicas Ruth, Miriam, Judith y Jael, realizadas por Vicente Castelló Amat (1787-1860) en el año 1852. Estaban dañadas por las filtraciones de humedad, y presentaban acumulación de sales, grietas en el soporte y desprendimientos. Se ha recuperado en conjunto el aspecto primigenio de la decoración del templo, tras la retirada de la pintura plástica que cubría los estucos y la reconstrucción en escayola de muchos detalles ornamentales que se habían perdido. En los faltantes de los elementos arquitectónicos de la nave y en los casetones de la bóveda se han colocado hojas de plata, que se han bruñido para que recobren el aspecto dorado envejecido original. Además se ha aplicado pan de oro en las decoraciones de las cornisas, molduras, capiteles, fustes y basas del presbiterio. Tras la retirada del pavimento, se han creado nuevas canalizaciones para el cableado eléctrico y tuberías, y posteriormente se ha colocado un nuevo pavimento.
Hallazgos
Durante una visita de inspección a las cubiertas del templo, La Luz de las Imágenes descubrió la existencia de un lienzo, de cerca de tres metros de altura por dos de ancho, oculto por una pared en la parte superior de la hornacina del altar. Aunque el lienzo se encontraba muy dañado, los técnicos observaron trazos de gran calidad, y la posible intervención de más de un autor. El cuadro fue trasladado desde la capilla al Centro de Conservación de Bienes Muebles de La Luz de las Imágenes, donde ha sido restaurado. El cuadro es una representación de la Virgen de los Desamparados, que podría haber sido realizado en el siglo XIX. Este tipo de lienzos, llamados «bocaporte» se utilizaba en fechas destacadas, en algunas celebraciones litúrgicas en las que se ocultaba o se dejaba a la vista la escultura situada en la hornacina del altar. El lienzo restaurado preside ahora la capilla de la Virgen de los Desamparados.

